Llegar, primero, a la sensación de los vidrios rotos entre los dientes, el dolor cervical y cuasi estomacal.Las ganas de golpear puertas hasta sangrar viene después, el desprecio a lo humano, el llanto visceral contenido. Pero es como las estaciones, porque pasa y es inevitable, aunque la línea se hace esperar.
Autos.La gente compra y tiene autos,y bicicletas,y motos.Pero está el colectivo. El colectivo es como una raza mutada de transporte monstruo, un gigante empolvado, un esposo impuntual y demandante. No respeta señales de tránsito,ni reglas. Es un policía corrupto, es la corrupción.Es todo lo que te da asco de alguien a quien querés.Es la necesidad sexual sin acompañante.No,peor.Es la necesidad de afecto sin acompañante.
Es la palabra más odiada del idioma, la oculta,la marginal.
. Imaginaria
martes, noviembre 22, 2011
viernes, marzo 18, 2011
Kerbrat
Quiero armar, en prosa, eso que en verso evito. Para eliminar toda similitud acertada, prefiero evitar la palabra que al mensaje remite, odiar al destinatario, corromper el código y cambiar el canal.
Así me desligo del tecnolecto, y con todo sociolecto te explico lo que en ambos parecen competencias comunes.
Aunque el referente no se entienda, aunque estés alocutario, aunque el canal sea escrito, aunque el código sea el mismo.
Yo codifico, vos decodificás, hasta el infinito.
Así me desligo del tecnolecto, y con todo sociolecto te explico lo que en ambos parecen competencias comunes.
Aunque el referente no se entienda, aunque estés alocutario, aunque el canal sea escrito, aunque el código sea el mismo.
Yo codifico, vos decodificás, hasta el infinito.
miércoles, noviembre 24, 2010
Stand up mental
Mi vida es un stand up. Me paseo por mi casa repitiéndome las incomodidades del ser femenino. Soy comediante y feminista, en mi cabeza. Voy en un taxi a mi casa y pienso lo pelotuda de la conversación vacía del chofer. Soy comediante y mala. Se cae una señora y por dentro me carcomo a carcajadas, porque encima tengo humor negro. Miro mi reflejo en el espejo y me repito atrocidades y verdades. Muy mala, soy. Critico a mas no poder, a todo, a todos. Soy de los comediantes que hieren. Creo mundos imaginarios, y estoy expuesta a un publico, con mi micrófono, y mis sagacidades y comentarios de la vida cotidiana.Soy malisima. Pero el publico se ríe y esta bueno. Es la identificación inmediata con esas cosas que me pasan. Que publico excelente, va a volver a verme mañana y me recomendará a sus allegados y compañeros de trabajo.
lunes, marzo 22, 2010
Desintegración
Empezando con había una vez, empiezo, pero ya empecé con empezando.
Así que sigo con había una vez, pero estaría en segundo lugar.
Había otra vez, entonces.
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una persona que a veces era dos.
Cuando era dos, empezaba así:
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De dos personas.
O de una doble persona.
Entonces:
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una doble persona.
O de una persona al cuadrado.
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una persona al cuadrado.
Una persona al cuadrado empezando que empezaba una historia.
Había una vez.
Agustina Sosa
Así que sigo con había una vez, pero estaría en segundo lugar.
Había otra vez, entonces.
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una persona que a veces era dos.
Cuando era dos, empezaba así:
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De dos personas.
O de una doble persona.
Entonces:
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una doble persona.
O de una persona al cuadrado.
Había otra vez, una historia que empezaba empezando.
De una persona al cuadrado.
Una persona al cuadrado empezando que empezaba una historia.
Había una vez.
Agustina Sosa
lunes, agosto 31, 2009
La voluntad final- Parte I
Para aumentar la fatalidad de su ya trágico deceso, este hombre que aún no tiene nombre ideó un plan infalible, propio de la mentalidad suicida. Además de la infaltable carta a sus allegados, comentando con amplio detalle las causas de su decisión y su voluntad final, este hombre sintió que no era suficiente y pensó en acabar con su vida en un lugar público, a la vista de todos los que allí estuvieran. Así, no sólo sería un fatal suicidio, sino también, un espectáculo para contribuir con el entretenimiento de aquellos que lo vieron, alguna vez, transitar por esas calles cada día de su vida. Pero nada era suficiente para este audaz hombre, cuyo único objetivo era que su muerte sea recordada, no por lo trágica, sino por lo espectacular.
Agustina Sosa
Agustina Sosa
Melancolía temporal
El día que lloraste,
Las sábanas se tiñeron de azul
Y el tiempo se frenó
Un instante proporcional a la caída de la primera gota.
En el mismo momento
En que cubrías con tu mano
Tu cara empapada de vergüenza y sal,
La mía se fue acomodando
Debajo de tus ojos, cristalinos,
Y secó con esmero el aguacero
Que ella había provocado.
Y ese pedazo de congoja transparente,
Esa demostración de vulnerabilidad rodante,
Reposó en mi pulgar unos segundos.
Luego, pereció.
Agustina Sosa
Las sábanas se tiñeron de azul
Y el tiempo se frenó
Un instante proporcional a la caída de la primera gota.
En el mismo momento
En que cubrías con tu mano
Tu cara empapada de vergüenza y sal,
La mía se fue acomodando
Debajo de tus ojos, cristalinos,
Y secó con esmero el aguacero
Que ella había provocado.
Y ese pedazo de congoja transparente,
Esa demostración de vulnerabilidad rodante,
Reposó en mi pulgar unos segundos.
Luego, pereció.
Agustina Sosa
viernes, junio 20, 2008
Cuando del cielo llovieron guirnaldas

Era otoño y en la ciudad nadie predecía lo pronto a suceder. Cuando, de repente, del cielo llovieron guirnaldas. Al principio, los habitantes pensaron que sólo eran restos volados de alguna celebración, a la que nadie había sido invitado, lamentablemente. Pensaron, también, que tal vez era la estrategia de algún candidato o empresa telefónica para ganar adeptos. Sea cual fuere la razón, y retomando el principio, del cielo caían guirnaldas. Y la ciudad se llenó de los colores del arcoiris, con ese popurrí de papeles alborotados, brillantes, papeles alargados y atirabuzonados, sobre el césped, los árboles de la plaza, los sombreros de los hombres importantes y la cabeza de un perro que justo pasaba por ahí.
El nene miró la escena y lo comprendió todo.Vió el cesped, vió los árboles de la plaza, a los hombres importantes, al perro, a la ciudad, tan mágicamente encendida y maravillada, y no le hizo falta mirar al cielo, porque lo encontraba en retazos, en el suelo.
Agustina Sosa
El nene miró la escena y lo comprendió todo.Vió el cesped, vió los árboles de la plaza, a los hombres importantes, al perro, a la ciudad, tan mágicamente encendida y maravillada, y no le hizo falta mirar al cielo, porque lo encontraba en retazos, en el suelo.
Agustina Sosa
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